lunes, 26 de enero de 2026
CRÍTICA al texto de Ivonne Sánchez-Barea, APÁTRIDAS – “éxodos”: Poética del desarraigo y gramática del cuerpo migrante.
Apátridas – “éxodos” no es solo un poemario: es un itinerario humano. Ivonne Sánchez-Barea construye aquí una obra coral y, al mismo tiempo, íntima, donde la voz lírica se encarna en una mujer concreta —Violeta— para devenir símbolo colectivo. Desde el primer trazo visual hasta el último verso interrogativo, el libro avanza como una marcha forzada: no hay contemplación cómoda, sino tránsito, peso, respiración entrecortada.
La estructura del libro —Origen, Caminos, Tiempos, Espacios, Luces, Tránsito, El viaje, Puertos, Destino, Nuevos nombres— funciona como una cartografía existencial. Cada sección es una estación del desarraigo, pero también una capa de conciencia. El yo poético no narra desde la distancia; habla desde el cuerpo, desde los talones heridos, desde el vientre grávido, desde la espalda marcada por alambres y cicatrices. El lenguaje no es adorno: es testimonio. Uno de los grandes aciertos del libro es su economía expresiva cargada de densidad simbólica.
El verso es breve, fragmentado, a menudo numerado, como si cada poema fuera un registro, un documento no oficial frente al archivo burocrático del poder. Frente a papeles, visados, números y decretos, la autora opone una memoria orgánica: la leche del árbol, el telar, las trenzas de la abuela, el rezo, el hilo rojo en la muñeca de los hijos. No hay nostalgia en lo ancestral: hay sentido. La condición de mujer atraviesa todo el libro con lucidez. La emigración aquí no es neutra: es femenina, materna, vulnerable y feroz a la vez.
Sánchez-Barea no esquiva la violencia: a la violencia racial, se suma la violación sexual, la mutilación física, la explotación y la humillación laboral. Tampoco transforma el dolor en un espectáculo: hay una ética del decir. El sufrimiento no se vende ni se cuela de rondón: se trasmite nominalmente, encarnado. Y, sin embargo, en ese escenario crudo, surge una energía que roza lo ritual: la posibilidad de seguir, de cantar al niño en la noche, de preguntarnos quiénes somos y qué seremos.
El trabajo profuso en la relación entre palabra e imagen merece una mención aparte. Los cuadros —rostros fragmentados, ojos que miran desde la intersección de manchas de color, ríos cromáticos— no ilustran los textos: los multiplican. Los colores actúan como una segunda poética, un segundo aliento. El ojo pintado que retorna a lo largo de todo el volumen no mira: resiste, persiste, insiste en existir cuando los nombres, los países y los documentos cambian. El final del volumen, con la pregunta abierta por la identidad, la legalidad y la pertenencia, evita la resolución edulcorada. No hay final feliz, ni redención, sino conciencia. E insinúa algo más, tal vez el último mensaje: la apatridia no es excepcional, sino síntoma. En ese sentido, Apátridas – “éxodos” va más allá de lo autobiográfico para afirmarse como acto ético y político en y desde la poesía, nunca sin la poesía. Es, en suma, una obra necesaria: no para leerse, sino para transitarse.
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PROF. MAURO MONTACCHIESI Escritor que posee mente ecléctica que se refleja en múltiples campos de interés que van del arte a la literatura, de la investigación documental a la contaminación entre diferentes modos expresivos, de la mitología al análisis psicoanalítico, de la historiografía a la filosofía, de la pluralidad lingüística al lenguaje de la poesía. Su literatura es compuesta, multiforme, con una arquitectura compleja y articulada, amplia, donde la complejidad no indica dificultad de desciframiento, sino que es sinónimo de multiplicidad de temas que favorecen una variedad de caminos de lectura(Prof. Bianca Del Mastro - Miembro del Jurado-Asociación Cultural Escribir Juntos-Roma - presidente Vittorio Scatizza) Patrocinio de Roma Capital
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